Bendición Sacerdotal

¡Yahwéh te bendiga y te guarde! ¡Yahwéh te muestre su rostro radiante y tenga piedad de ti! ¡Yahwéh te muestre su rostro y te conceda la paz! Así invocarán mi Nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré. Números 6:24-27

Pésaj


La levadura y el amasado

Esta Matza (pan ácimo) que comemos en Pesaj simboliza entre otras cosas la humildad (Zohar, Jelek Bet 40:2).
Ella no se infla por encima de sus dimensiones verdaderas, no pretende verse más grande y más llena – como el pan con el que nos encontramos en los demás días del año, cuyo volumen es grande, y su apariencia es ostentosa. Para que realmente podamos darle las gracias a Elohim en Pesaj – por habernos elegido de entre todos los pueblos, y habernos sacado de Egipto – y para adoptar auténticamente la buena virtud de la fe, debemos primeramente adquirir la humildad. Sin ella, no seremos capaces de aceptar auténticamente el yugo Divino, y sin ella por supuesto que no podremos decir con todo el corazón frente a las bondades que nos prodiga Elohim: "Suficiente!" (Hagada de Pesaj).
La brecha entre la apariencia arrogante del pan y la forma sencilla de la Matza está relacionada con dos factores: La levadura, y el dejar de amasar. Si se le agrega levadura a la masa, ella fermenta. Pero también si no se le agrega levadura, y se deja una masa de agua y harina sin actividad durante 18 minutos, ella fermentará y se inflará – y dejará de ser Matza.
La levadura, simboliza un factor que llega "de afuera" y produce la fermentación y la ilusión de grandeza. La masa no fermentó en base a la harina y al agua propia, no es por su cualidad que se ve tan ostentosa, sino que es por algo que no es de ella, por la levadura que toda su acción es inflarla.
La persona que se mira a sí misma con sinceridad, que ve qué es realmente y cuál es su vida no se "infla" con facilidad: Por el contrario, se colma de humildad. Justamente por conocerse a sí mismo y por ser conciente en forma precisa de su valor – eso lo hace verse en este mundo en su dimensión auténtica, sin que se eleve a sí mismo por encima de su verdadero valor. La soberbia surge cuando la persona no es conciente de quién es realmente. Por lo general, ella llega "de afuera": Alguna fuerza externa hace "fermentar" en la persona la sensación del orgullo. Puede ser su situación económica o el título del que fue merecedor, a veces es un cargo que es acompañado de autoridad, o relaciones con personas importantes, o sencillamente alguna aptitud de la que fue merecedora. Los aplausos y el respeto que recibe del entorno son la levadura que provoca la fermentación. Todos ellos y muchos otros se transforman en levadura, que agrandan e inflan a la persona, hasta tal punto que se olvida a sí misma y se encandila – y su soberbia se eleva hasta el cielo…
Pero a veces la causa la fermentación llega por sí misma, cuando se deja de amasar la masa – y también tratándose de las personas, a veces la inactividad es la fuente de la gran soberbia. El amasado es símbolo del movimiento y la superación, es símbolo de la labor interna de nuestra "masa", cuando cada uno intenta elevarla lo mejor posible. Mientras la masa sea amasada por nuestras manos, no hay peligro que fermente: Es como si ella fuese conciente que todavía tiene mucho por trabajar y aprender, superarse y cambiar, y no puede descansar pensando que ya ha llegado a su destino. Pero cuando se deje descansar la masa, y ella sentirá que ya ha llegado a su meta – fermentará, se enorgullecerá y se inflará. Cuando la persona siente que ha llegado a su descanso y a su meta – esa es la trampa del orgullo.
La pregunta básica en Pesaj, es "qué tiene de diferente?". Pretendemos aclarar en qué somos diferentes en comparación al año pasado, intentamos verificar si todavía seguimos amasando nuestra masa – nos esforzamos en el corregimiento de nuestras virtudes, en nuestro culto a Elohim – o quizás ya hemos comenzado a aceptarnos a nosotros mismos como somos, lo que nos hace dejar de "amasar". Pesaj cae en el primer mes del año, el principio de la renovación, que le exige a la persona encontrarse toda su vida en el "amasado", una vida de movimiento perpetuo con el objetivo de cambiar y renovarse continuamente, el amasado que encierra el secreto de la humildad.
No nos dejemos engañar por el recostado al lado izquierdo de la noche del Seder: No se trata de un descanso falto de acción, que trae consigo el pecado de la soberbia. Se trata de un recostado para cumplir la voluntad de Elohim, nuestro amo. Por el contrario, de esa forma expresamos que estamos dispuestos a amasar con alegría sin fin la masa de nuestra vida, una vida de sirvientes de Elohim cuya labor es también su felicidad.

Cortesía de http://baruxhaba.com
Basado en un artículo de Majon Meir
 
Powered By Blogger © 2009 | Best View: Firefox