Bendición Sacerdotal

¡Yahwéh te bendiga y te guarde! ¡Yahwéh te muestre su rostro radiante y tenga piedad de ti! ¡Yahwéh te muestre su rostro y te conceda la paz! Así invocarán mi Nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré. Números 6:24-27

Jánukah








Introducción

Jánukah (חֲנֻכָּה, y sin puntuación diacrítica חנוכה), palabra hebrea que quiere decir: "Dedicación o Inauguración" llamada también "la Fiesta de las Luces", es una festividad judaica que se celebra durante ocho días, y en la que se conmemora la derrota de los helenosy la recuperación de la independencia judía a manos de los macabeos, y la posterior purificación del altar delTemplo de Jerusalén de los ídolos paganos, en ella también se recuerda el milagro del candelabro, que ardió durante ocho días consecutivos con una exigua cantidad de aceite.

El vocablo hebreo "Jánukah" significa "inauguración" ó “dedicación” y tiene la misma raíz hebrea que "Jinuj" (educación).   La festividad de las luminarias se festeja durante 8 días desde el 25 de Kislev hasta el 3 de Tevet lo que corresponde al decimo mes llamado diciembre.   Se le conoce especialmente como "Jánukah" también como: fiestas de las luces, fiesta de las luminarias, fiesta de la dedicación.

Origen de la Fiesta

Bajo Dominio Sirio


Fue en la época del Segundo Gran Templo en Jerusalén, hace casi veintidós siglos, cuando tuvieron lugar los eventos que conmemoramos año tras año en Jánukah.   El pueblo judío había regresado a la Tierra de Israel del Exilio Babilónico, y reconstruido el Gran Templo.  Pero siguieron sometidos a diversos poderes imperiales.  Primero el persa, y más tarde los ejércitos conquistadores de Alejandro Magno.    Con la muerte de Alejandro, su vasto imperio fue repartido entre sus generales. Tras una lucha por el poder que abarcó a todas las naciones del Medio Oriente, Israel se encontró bajo el dominio de la dinastía seléucida, reyes griegos que reinaban desde Siria.

Alejandro se inclina ante el Sumo Sacerdote


El Talmud cuenta que cuando Alejandro Magno y sus legiones conquistadoras avanzaron sobre Jerusalén, fueron recibidos por una delegación de ancianos liderados por Shimón "el Justo", el Sumo Sacerdote. Cuando Alejandro vio acercarse a Shimón, bajó de su caballo y se arrodilló ante el Sabio judío. Alejandro explicó a sus sorprendidos hombres que cada vez que salía a la batalla, tenía una visión. Un hombre muy parecido al Sumo Sacerdote conducía sus tropas a la victoria.   Como muestra de gratitud, y con un profundo respeto por el poder espiritual de los judíos, Alejandro fue un gobernante bondadoso y generoso. Canceló los impuestos judíos durante los Años Sabáticos cuando el trabajo agrícola queda suspendido por orden bíblica, y hasta ofreció animales para ser ofrendados en su beneficio en el Gran Templo. Desafortunadamente, la historia habría de mostrar que los herederos de Alejandro no sabrían sostener su benevolencia.

El "Loco"

Si bien al comienzo la dominación seléucida fue más bien benigna, pronto habría de surgir un nuevo rey, Antíoco IV, quien libraría una sangrienta lucha contra los judíos, una lucha que amenazaría no solamente sus vidas físicas, sino también su existencia espiritual misma. En el curso de la dominación griega, muchos judíos habían comenzado a abrazar la cultura griega y su modo de vida hedonista y pagana.  Estos judíos helenistas se convirtieron en garras dispuestas para el plan de Antíoco de borrar todo vestigio de la religión judía. El Gran Templo fue invadido, profanado, y sus tesoros saqueados. Un gran número de inocentes fue masacrado, y los supervivientes aplastados bajo el peso de intolerables impuestos. Antíoco colocó un ídolo de Zeus sobre el sagrado altar, se auto proclamo Di-s ahí mismo, y obligó a los judíos a arrodillarse ante él o caso contrario la pena de muerte. Asimismo, prohibió a los judíos la observancia de sus tradiciones más sagradas, como el Shabat y la circuncisión. Antíoco hasta llegó a proclamarse el dios del Templo a sí mismo, tomando el nombre de "Antíoco Epifanes" - el divino. Pero incluso sus propios seguidores se burlaban de él, llamándolo "Antíoco Epimanes" - el loco.

Jasón y Meneláos


Su nombre judío era Yoshúa. Pero lo cambió, como lo hicieron muchos entre los helenistas, a Jasón. Y ofreció a Antíoco un generoso soborno para destituir al Sumo Sacerdote y ser nombrado él para el codiciado cargo. Era el comienzo del final de la integridad del sacerdocio del Templo. El "Sumo Sacerdote" Jasón construyó un gimnasio junto al Templo, y se dispuso a corromper a sus correligionarios con costumbres paganas y conductas inmorales. Muy pronto otro judío helenizado, Meneláos, superó a Jasón en su propio juego y compró el Sumo Sacerdocio con un soborno mayor, financiado con los utensilios de oro robados al Templo. Jasón reunió entonces un ejército y atacó a Meneláos en la Ciudad Santa, asesinando a muchos de sus hermanos. Antíoco interpretó esta escaramuza civil como una revuelta contra su trono y envió sus ejércitos a Jerusalén, saqueando el Templo y asesinando a decenas de miles de judíos. No fue la primera vez, ni la última, que la asimilación y la disputa trajeron calamidades sobre el pueblo judío.

Momento Crucial


En cada ciudad y aldea se erigieron altares con estatuas de los dioses y diosas de Grecia. Los soldados reunían a los judíos y los forzaban a traer ofrendas y a someterse a otros actos inmorales usuales entre los griegos de entonces. A medida que las tropas de Antíoco hacían sentir más la presión de su puño sobre la nación, los judíos parecían incapaces de ofrecer resistencia. Fue en la pequeña aldea de ModiÝn, unas millas al este de Jerusalén, donde un aislado acto de heroísmo hizo girar la rueda y alteró el destino para siempre. Mattityahu, el patriarca del clan sacerdotal Jashmoneo, dio un paso al frente para desafiar a los soldados griegos y a aquellos dispuestos a sus demandas. Apoyado por sus cinco hijos atacó a las tropas, castigó a los idólatras y destruyó los ídolos. Al grito de "¡Mi la Ha’Shem eilái!" --¡Quienes están con Di-s, que me sigan!"-- él y un valiente grupo de partisanos retrocedieron a los montes, donde reunieron fuerzas para derribar la opresión de Antíoco y sus colaboradores.

 Guerra de Guerrillas


El ejército de Mattityahu, ahora bajo el mando de su hijo Yehudá Macabí, crecía a diario en número y fuerza. Con el slogan bíblico Mi Kamoja Baelím, Ha’Shem ("¿Quién es como Tú, Di-s, entre los poderosos?"), iníciales de MAKABI, grabados en sus escudos, solían abatirse sobre las tropas sirias cubiertos por la noche y diezmar a sus opresores para luego regresar a su campamento en las montañas.   Siendo apenas 6000 hombres, derrotaron a un fuertemente armado batallón de 47000 sirios.    Enfurecido, Antíoco envió un ejército mayor aún, y en la milagrosa y decisiva batalla de Bet Tzur, las tropas judías resultaron victoriosas. De allí avanzaron a Jerusalén, liberaron la ciudad y recuperaron el Gran Templo. Limpiaron de ídolos el Santuario, reconstruyeron el altar y se prepararon para reanudar el Servicio Divino.

El Milagro de la Victoria


Luego de tantas luchar y batallas contra un sistema, un imperio, un ejército, los macabeos siendo poco logran una victoria contra muchos, una victoria tanto en el mundo natural como en el ambiente espiritual.   La intervención divina no se hizo esperar a favor de su pueblo, el remanente fiel. En el judaísmo rabínico se ha hecho correr la historia de que hubo un milagro, se ha dicho que parte central del servicio diario de La Casa del Santuario era el encendido de las brillantes lámparas del Gran Candelabro, la Menoráh. Ahora, con el Templo a punto de ser reinaugurado, se dice que sólo se encontró una pequeña tinaja de aceite sagrado y puro, con el sello del Sumo Sacerdote intacto. Bastaba para un único día, y ellos sabían que el especial proceso necesario para preparar más aceite llevaría más de una semana. Se cuenta que sin dejarse amedrentar, con alegría y gratitud, los Macabeos encendieron las lámparas de la Menoráh con la pequeña cantidad de aceite y reinauguraron el La Casa del Santuario. Milagrosamente, como si fuera una confirmación del poder de su fe, el aceite no se consumió y las llamas brillaron durante ocho días completos sin embargo esta historia solo es un mito pues ni el mismo libro de Macabeos la describe, mas bien todo el libro de Macabeos nos deja en claro el milagro de la victoria por la mano de YAHWÉH, por otro lado describe que por ocho días celebraron como si fuera la fiesta de Sukkot.

Al año siguiente nuestros ancianos sabios de aquel entonces proclamaron oficialmente la festividad de Jánukah como una celebración a extenderse durante ocho días, como evocación perpetua de esta victoria contra la persecución religiosa.

Registro de la Historia y de la Fiesta: Pasajes bíblicos

La historia sobre Janukáh se encuentra en los libros deuterócanonicos de 1 Macabeos 4:53-54 y 2 Macabeos 10:5, el cristianismo protestante no acepta estos libros y les llama “apócrifos” pues ellos dicen “no son inspirados”, ahora bien, ¿Cómo es posible que la iglesia protestante acepte confiadamente el canon del nuevo testamento autorizado por el concilio católico? Entonces ¿Por qué no puede aceptar los demás libros como parte de su Biblia protestante entre ellos El Libro de Macabeos? El Canon del Nuevo Testamento cristiano consta de de 27 libros. En los tres primeros siglos se aceptaron en general pero no universalmente 7 libros, estos son: hebreos, Santiago, Cartas de Juan, Judas y Revelación, a estos libros en discusión se les llamo también “deuterócanonicos” en oposición a los protocanónicos de los que jamás se discutió o dudo su inspiración divina. 

Estos términos fueron introducidos en el siglo XVI por Sixto de Siena.   Es interesante notar que los protestantes llaman deuterócanonicos a los libros apócrifos y apócrifos a los pseudoepigráficos.   Hasta finales del siglo IV existía un acuerdo casi absoluto y esto prevaleció hasta el Concilio Católico de Trento que considero recanonizar forma y definitivamente los 27 libros, si los protestantes aceptan el canon del nuevo testamento establecido por la iglesia católica, ¿Por qué no aceptan entonces el canon del Antiguo Testamento que ella misma estableció y si le quitan libros?   Dejémoslo a conciencia.   1 y 2 de Macabeos de forma precisa nos narran estos acontecimientos acerca de Janukáh, tal vez el deseo de no verse “judaizantes” los haga no contar en su Biblia protestante con estos libros, tal vez el mirar como un grupo de judíos que no estuvo dispuesto se levanto para sacar el paganismo y la mundanalidad del pueblo de Di-s haga que no cuenten estas historias, pues se verían acusados de vivir hoy un cristianismo sincretista que se a acomodado al mundo y al pecado.

Donde esta el libro La "Didaké" o "enseñanza de los Apóstoles" ¿Por qué no aparece ni en la biblia católica ni protestante? Es uno de los más antiguos documentos cristianos que se conservan.   Posiblemente anterior a algunos textos del Nuevo Testamento, muy probablemente es de origen judío y a través de la primera congregación mesiánica de Jerusalén, pasó a manos de los gentiles -no judíos- que después se convertirían al Di-s Israel y adquirirían salvación por medio de la Gracia que recibimos cuando ponemos nuestra fe en el Mesías de Israel, ¿será que por educar en judaísmo mejor es dejado en privado? ¿Dónde esta el Libro o Carta de Pablo a Laodicea? (Colosenses 4:16) Se dice que extraviada, pero ¿Cómo es que se tiene copia de ella aunque cambiada y arreglada, en algunos documentos custodiados por el vaticano? ¿No mas bien será que porque ahí Pablo acusa abiertamente el cambio del día de culto, el abandono de las fiestas bíblicas y de sede religiosa entre otras cosas que esta carta es escondida? Dejémoslo a conciencia.

Otro registro de la fiesta de Jánukah se encuentra en Juan 10:22, un significado profundo y espiritual nos encierran estos pocos versos de Juan que mencionan dicha fiesta.


Lea el tema: Mesianismo y Jánukah


Cortesía de http://www.yeshiva-ajavah-mishpatij.es.tl
 
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